El tiempo boca abajo —dejar que el bebé pase ratitos cortos sobre la barriga, siempre despierto— es una de esas cosas que te mandan hacer sin apenas explicarte el motivo. Importa porque le da la fuerza que necesita para levantar la cabeza, darse la vuelta y, con el tiempo, sentarse, y porque ayuda a evitar que se le aplane la parte de atrás de la cabeza de tanto dormir boca arriba (algo que, ojo, es lo correcto e importante). El truco está en que a muchos recién nacidos al principio les horroriza. Aquí tienes por qué merece la pena, cómo empezar con suavidad, cuánto rato y qué hacer cuando protesta.
Por qué importa
Los bebés duermen boca arriba, que es justo lo que toca para un sueño seguro, pero eso significa pasar muchísimo tiempo con la nuca apoyada contra una superficie. El tiempo boca abajo es el contrapeso de las horas despierto: estar sobre la barriga fortalece el cuello, los hombros, la espalda y el centro del cuerpo, que es la base para luego darse la vuelta, sentarse y gatear. Además, reduce las posibilidades de que se le forme una cabeza plana o asimétrica (la llamada plagiocefalia postural).
Cuándo y cómo empezar
Puedes empezar desde los primeros días, en plan poquito y con mucha suavidad. La versión más fácil del principio no es el suelo, ni mucho menos: túmbatelo sobre el pecho mientras tú te recuestas, o atravesado en tu regazo. Estar encima de ti cuenta perfectamente, y es la toma de contacto más amable.
Cuando ya esté listo para más, usa una superficie firme y plana —una colchoneta o manta de juegos en el suelo— para ratitos cortos. Ponte a su altura, háblale y hazle muecas, y echa mano de un espejo para bebés o de un juguete llamativo y de contraste fuerte para darle un motivo por el que levantar la cabeza.
Cuánto rato
Empieza con apenas un minuto o dos, varias veces al día, y ve alargándolo poco a poco según coge fuerza: más vale corto y a menudo que una sesión larga de golpe. Siempre despierto y vigilado; el tiempo boca abajo nunca es para dormir, que siempre toca boca arriba. Un buen momento es después de cambiarle el pañal; evítalo justo después de una toma, porque estar sobre la barriga puede hacer que devuelva un poco de leche.
Si a tu bebé le horroriza
Es de lo más habitual, y se va suavizando a medida que gana fuerza. Hay algunas cosas que ayudan:
| Si tu bebé… | Prueba a |
|---|---|
| Protesta nada más empezar | Hacer sesiones más cortas y parar antes del berrinche |
| No soporta el suelo | Ponerlo pecho con pecho, o atravesado en tu regazo |
| Deja caer la cabeza | Colocarle una toalla enrollada bajo el pecho para apoyarse |
| Se aburre | Ponerte cara a cara, o usar un espejo o un juguete llamativo |
Hazlo cuando esté a gusto, no cansado ni con hambre, que sea corto y agradable, y termina siempre con buen sabor de boca. Que refunfuñe un poco forma parte del juego; si está angustiado de verdad, déjalo y vuelve a intentarlo más tarde.
Un apunte sobre la forma de la cabeza
El tiempo boca abajo es solo para jugar despierto y bajo vigilancia. Si notas que la cabecita se le ve plana o asimétrica por un lado, o que siempre gira la cabeza hacia el mismo sitio, coméntalo en las revisiones del niño sano: es frecuente y suele ir a mejor con más ratitos boca abajo y variándole la postura (alternando en qué extremo de la cuna lo acuestas y de qué lado lo coges y le das de comer).
En resumen
El tiempo boca abajo no es más que la pareja, en las horas de vigilia, del dormir boca arriba: le da la fuerza que tu bebé necesita y le mantiene la cabeza con una forma bonita y redondeada. Empieza poquito y pronto —aunque sea solo sobre tu pecho—, ve alargándolo poco a poco, que sea corto, divertido y vigilado, y no te agobies por las protestas. Cada vez que levanta la cabeza tambaleándose, tu bebé se está haciendo más fuerte, y es el arranque de todo lo que vendrá después en su desarrollo.
Esto es información general, no consejo médico. Si tienes cualquier duda sobre la forma de la cabeza, el tono muscular o el desarrollo de tu bebé, plantéala a tu matrona, tu enfermera de pediatría o tu pediatra en las revisiones.