En las primeras semanas tu bebé no está solo a tu cuidado: a la vez, un pequeño equipo de profesionales lo va vigilando, con un calendario que no tienes que memorizar. Los controles empiezan en el mismo paritorio y van cogiendo un ritmo tranquilo durante los primeros meses. Esto es lo que son, cuándo tocan más o menos y por qué merece la pena acudir.
Las primeras pruebas
En los primeros días, a tu bebé le hacen varias pruebas que son de rutina:
- Una exploración completa del recién nacido (corazón, caderas, ojos, reflejos… de la cabeza a los pies) antes de salir del hospital.
- El cribado de la audición, con las otoemisiones acústicas: unos minutos por oído, sin molestias, en los primeros días o durante el primer mes.
- La prueba del talón, hacia las 48–72 horas de vida: unas gotas de sangre que detectan un grupo de enfermedades congénitas poco frecuentes pero importantes, en las que llegar a tiempo lo cambia todo.
Ninguna de estas pruebas significa que pase nada; se las hacen a todos los recién nacidos.
Las primeras visitas
En los primeros días, la matrona y la enfermería pediátrica de tu centro de salud te ven a ti y al bebé: pesan al peque, miran el cordón y si hay ictericia, echan una mano con las tomas y vigilan también tu propia recuperación. Estas visitas son tanto para el bebé como para ti, así que es el momento de soltar las dudas pequeñas (las tomas, el sueño, tu estado de ánimo) que no son para llamar a urgencias.
El Documento de Salud Infantil
Te darán el Documento de Salud Infantil —la cartilla del bebé— para llevar su historia de salud en un solo sitio: las gráficas de peso, talla y perímetro craneal, las vacunas y las revisiones del desarrollo. Llévalo a cada cita para que cada control quede anotado junto, y déjalo en un lugar fácil de coger al salir de casa. En algunas comunidades existe ya en versión digital.
El ritmo de las revisiones del niño sano
Después de los primeros controles, la cosa entra en un ritmo tranquilo: el programa del niño sano del centro de salud, con revisiones repartidas a lo largo del primer año (suele haber una hacia los 15 días, otra al mes o dos meses, y varias más en los meses siguientes). En cada una, tu pediatra o tu enfermera revisan el crecimiento, la alimentación y el desarrollo, y actualizan las vacunas según el calendario. Muchas revisiones coinciden, de hecho, con la cita de vacunación. Las edades exactas cambian según la comunidad y se van actualizando, así que deja que tu equipo te diga qué toca.
Cómo aprovecharlas
Estas revisiones también son para ti. Ayudan un par de cosas:
- Apunta tus preguntas antes de ir: con el cansancio, dentro de la consulta se olvidan.
- Lleva la cartilla y una idea aproximada de las tomas, los pañales y el sueño, que es justo lo que te van a preguntar. Si llevas un registro sencillo, aquí es donde demuestra su utilidad, y convierte el “¿estará comiendo suficiente?” en una pregunta fácil de responder.
- Usa la consulta para las dudas que no son urgentes, así no se te van acumulando.
Pero hazle caso a tu instinto entre revisión y revisión
Estas revisiones son una red de seguridad, no un sustituto de tu criterio. Si algo te preocupa entre cita y cita —una señal de alarma de las primeras semanas o simplemente la sensación de que tu bebé no está bien— no esperes a la próxima revisión. Llama a tu pediatra o a tu enfermera, o busca atención urgente si es algo serio. Tú ves a tu bebé a todas horas, todos los días; y eso vale muchísimo.
Esto es información general, no consejo médico. Las pruebas, los nombres y el calendario que aparecen aquí describen el sistema español y pueden cambiar según la comunidad autónoma y con el tiempo. Sigue siempre las indicaciones de tu matrona, tu enfermera pediátrica o tu pediatra, y el calendario que ellos te den.