Que la piel y el blanco de los ojos de un recién nacido se vean amarillentos —la ictericia— es de lo más habitual en los primeros días. Casi todos los bebés tienen un poco, y la inmensa mayoría de las veces es inofensiva y se va sola. Aun así, como de vez en cuando puede ser la señal de algo que sí necesita tratamiento, vale la pena saber qué es normal, cómo se controla y las pocas señales que piden que lo miren. Aquí lo tienes contado en plata.
Por qué les sale ictericia a los recién nacidos
La ictericia se debe a que se acumula bilirrubina, una sustancia amarilla que se forma cuando el cuerpo deshace los glóbulos rojos —algo que los recién nacidos hacen mucho—. Su hígado, que es el que elimina la bilirrubina, todavía es inmaduro y al principio trabaja despacio, así que se acumula más deprisa de lo que se va. Esa combinación es la razón de que la ictericia sea tan frecuente los primeros días. Casi siempre se trata de la ictericia fisiológica, la normal y pasajera.
Qué pinta tiene la ictericia normal
La ictericia típica e inofensiva:
- Aparece hacia el segundo o tercer día, no en las primeras 24 horas.
- Llega a su punto máximo sobre el quinto día y luego se va hacia las dos semanas.
- Empieza por la cara y va bajando por el cuerpo a medida que aumenta.
- Le pasa a un bebé que por lo demás come bien, está espabilado y moja y ensucia pañales de sobra.
En los bebés amamantados puede durar un poco más (a veces se la llama ictericia por leche materna), y normalmente sigue siendo inofensiva, pero una ictericia que sigue ahí pasadas las dos semanas hay que mirarla siempre.
Cómo se controla y cómo se trata
En las revisiones del niño sano y en las visitas de tu enfermera de pediatría, el profesional busca si hay ictericia y, si hace falta, la mide con un aparatito de luz sobre la piel o con un pequeño análisis de sangre (un pinchacito en el talón). La mayoría de las veces no necesita ningún tratamiento y se va sola. Como la bilirrubina sale del cuerpo con el pis y la caca, comer a menudo ayuda a eliminarla, así que mantén las tomas al día.
Si un análisis muestra que el nivel está alto, el tratamiento habitual es la fototerapia: el bebé pasa un tiempo en el hospital bajo una luz azul especial que ayuda a deshacer la bilirrubina. Es muy eficaz y, vigilándola y tratándola cuando hace falta, los problemas serios son raros.
Cuándo conviene consultar
Aunque casi siempre es inofensiva, consulta sin demora si:
| Suele ser normal | Conviene consultar |
|---|---|
| Aparece el día 2–3 y se va hacia las 2 semanas | Aparece en las primeras 24 horas |
| Bebé que come bien, espabilado, pañales de sobra | Bebé somnoliento, flojo o que come mal |
| Amarillo suave en la cara y el pecho | Se intensifica, o el amarillo le baja hasta las piernas |
| (Amamantado: puede durar un poco más) | Caca pálida, como blancuzca, y pis oscuro, o sigue ahí pasadas 2 semanas |
La última fila importa: una ictericia con caca pálida y pis oscuro puede apuntar a un problema de hígado y hay que mirarla; es una de las razones por las que merece la pena echar un vistazo al color de la caca de tu bebé. Y como con todo en estas primeras semanas, si tu instinto te dice que algo no va bien, haz que vean a tu bebé.
En resumen
La ictericia del recién nacido suele ser, sin más, un hígado todavía poniéndose al día, y se va sola mientras tu enfermera de pediatría le va echando un ojo en las revisiones. Sigue dándole bien de comer, vigila el puñado de señales de alarma de arriba —que aparezca pronto, que se intensifique, que coma mal, la caca pálida o que dure más de dos semanas— y deja que los profesionales la vigilen y la traten si alguna vez hace falta. Casi siempre, el amarillo simplemente se va.
Mientras tanto, lo que más ayuda —en silencio— es tener a mano cuándo fue la última toma y cuántos pañales lleva el día: cuando vais cortos de sueño, un registro compartido convierte esos datos en un vistazo.
Esto es información general, no consejo médico. La ictericia la vigilan y, si hace falta, la tratan los profesionales sanitarios: sigue las indicaciones de tu enfermera de pediatría, tu matrona o tu médico, y pide ayuda sin demora ante cualquiera de las señales de alarma de arriba.