Un recién nacido puede parecer del todo indefenso, pero llega mucho más capaz de lo que aparenta. Ya reconoce tu voz, busca tu cara por instinto y viene equipado con una serie de reflejos asombrosos. Las primeras semanas no son solo supervivencia: son también el comienzo de conocer a una personita extraordinaria. Esto es lo que tu bebé ya sabe hacer, y cómo las cosas de cada día le ayudan a crecer.

Qué ve, qué oye y qué siente

Los sentidos de un recién nacido están afinados sobre todo para una cosa: tú.

Los reflejos que vas a notar

Los recién nacidos nacen con una serie de movimientos automáticos, señal de un sistema nervioso sano. La mayoría se van apagando en los primeros meses, cuando el movimiento voluntario toma el relevo.

ReflejoQué verásPara qué sirve
BúsquedaGira la cabeza cuando le rozas la mejillaEncontrar el pecho o el biberón
SucciónChupa cualquier cosa que le toque el paladarComer
PrensiónCierra los deditos alrededor de los tuyosUn primer agarre
Moro (sobresalto)Abre los brazos de golpe y los recoge ante un ruido o sensación de caídaUna respuesta de sobresalto primitiva
Marcha”Da pasos” cuando lo sostienes de pie sobre una superficieUn esbozo motor temprano

El rato boca abajo

El rato boca abajo, despierto y vigilado, es la otra cara del dormir boca arriba: cada sueño va boca arriba, pero el juego despierto sobre la barriga le da la fuerza de cuello, hombros y espalda que necesitará para levantar la cabeza, darse la vuelta y, con el tiempo, sentarse, y ayuda a evitar que se le aplane la parte de atrás de la cabeza. Empieza con solo unos minutos, varias veces al día, desde pronto, y ve alargándolo. Si al principio lo odia, ponértelo sobre el pecho también cuenta. Tienes más ideas en tiempo boca abajo paso a paso.

Cada abrazo construye su cerebro

En estas semanas, el “juguete” más importante para tu bebé eres tú. Hablarle, cantarle, hacerle muecas y responder a sus señales alimentan un cerebro que ahora crece más rápido que nunca volverá a hacerlo. Se comunica de la única forma que puede (con el llanto y pequeñas señales) y responderle le enseña que el mundo es seguro y que se le entiende. De verdad que no puedes malcriar a un recién nacido con tanto abrazo: responderle le da seguridad, no malas costumbres. Si su llanto te desborda, mira por qué llora un recién nacido.

Cuándo comentarlo

El desarrollo se va siguiendo con cariño en las revisiones del niño sano, que son el momento natural para plantear cualquier duda. Conviene comentarlo si tu bebé te parece muy blandito o muy rígido, si no se sobresalta con los ruidos fuertes ni reacciona a la luz, si notas una diferencia marcada entre los dos lados del cuerpo o si gira la cabeza siempre hacia el mismo lado. Cada bebé lleva su propio ritmo, así que se trata de avisar, no de medirlo contra una tabla.

En resumen

Detrás de esa carita dormida y arrugada hay un bebé que ya ve tu cara, reconoce tu voz y aprende cada vez que le coges y le hablas. No necesitas tarjetas ni aparatos: solo tu cara, tu voz, un poco de rato boca abajo y mucho contacto. El desarrollo se cuida solo; tu trabajo es sobre todo estar ahí, que es justo lo que ya te pide el resto de las primeras semanas.

Y si te apetece, en CribStack puedes anotar tomas, pañales y sueño sin agobios, para soltar la cabeza y disfrutar de estos días.

Esto es información general, no consejo médico. Cada bebé se desarrolla a su ritmo y las recomendaciones varían: sigue las indicaciones de tu matrona, tu enfermera de pediatría o tu pediatra en las revisiones, y plantea cualquier preocupación a quienes conocen a tu bebé.