En las primeras semanas, el sueño de un recién nacido no tiene forma ninguna, y eso es justo lo normal. Duerme entre catorce y diecisiete horas de cada veinticuatro, pero a trocitos de dos a cuatro horas repartidos a cualquier hora del día y de la noche. Todavía no hay ningún ritmo al que agarrarse, porque ese reloj interno que distingue el día de la noche aún no se ha puesto en marcha.
Cuánto duerme y cuánto aguanta de seguido
Al principio, el total de horas casi no cambia de un mes a otro; lo que cambia es cómo se reparte. Lo que de verdad interesa conocer son las ventanas de vigilia: cuánto aguanta tu bebé despierto a gusto entre sueño y sueño, con la toma y el cambio de pañal incluidos.
| Edad | Ventana de vigilia | Sueño total / 24 h |
|---|---|---|
| 0–4 semanas | ~30–60 min | 14–17 h |
| 1–2 meses | ~60–90 min | 14–16 h |
| 2–3 meses | ~75–120 min | 14–16 h |
| 3–4 meses | ~90 min–2 h | 13–15 h |
Son orientaciones suaves, no metas que cumplir. Un recién nacido que lleva cuarenta y cinco minutos despierto muchas veces ya está cansado, y por eso el reloj importa menos que sus señales.
Mira sus señales, no el reloj
Los bebés avisan de que tienen sueño antes de derrumbarse. Pillar las primeras señales hace que dormirlo sea muchísimo más fácil:
- Bostezos, ralentizarse, la mirada perdida o “ausente”
- Apartar la cara de la luz o de lo que tenga alrededor
- Frotarse los ojos, tirarse de las orejas, ponerse brusco o quejica
Cuando un bebé se pasa de cansancio, las hormonas del estrés hacen que le cueste más dormirse, así que en cuanto veas las primeras señales, a por el sueño.
El día y la noche cambiados
Muchos recién nacidos están bien despiertos a las tres de la mañana y con sueño toda la tarde. Esto se coloca solo a medida que su ritmo interno madura a lo largo de las primeras ocho a doce semanas. Puedes echarle una mano: luz y un poco de movimiento en las tomas de día, y tomas de noche tranquilas, con luz tenue y en silencio, sin jugar y hablando lo justo.
Sueño seguro en cada sueño. Túmbalo siempre boca arriba, sobre una superficie firme y plana, en su propia cuna despejada, sin almohadas, mantas sueltas, protectores ni peluches. Lo recomendable es compartir habitación pero no la cama, y mantener el cuarto a una temperatura agradable para que no pase calor. Pregúntale a tu pediatra o a tu matrona por las recomendaciones de sueño seguro de tu zona.
Cuándo consultarlo con un profesional
Habla con tu pediatra o tu matrona si te cuesta muchísimo despertar a tu bebé para las tomas, si duerme siempre mucho más o mucho menos de lo que indican estos rangos, si lo notas demasiado flojo o si te preocupa cómo respira mientras duerme.
Esto es información general, no consejo médico. Cada bebé es diferente; si hay algo del sueño de tu bebé que te preocupa, pregúntale a quienes conocen su historia.
Las ventanas de vigilia giran en torno a las tomas, así que el sueño y cada cuánto come tu bebé son, de verdad, un mismo ritmo. En estas primeras semanas tan borrosas, apuntar cuándo empieza y termina cada sueño es lo que hace visible el patrón, y te dice de un vistazo cuánto lleva realmente despierto.